miércoles, 18 de junio de 2014

DIFERENCIAS ENTRE UNA CABRA Y UN SER HUMANO

Este post tiene algo de interactivo, por lo que es necesario que sigas las instrucciones para llegar a algunas conclusiones.

Por favor, coge lápiz y papel y responde.

¿Cuáles son las cuatro actividades básicas que tanto los seres humanos como los animales compartimos? Tienes 1 minuto para anotarlas…

Si analizamos lo que tenemos en común nos saldrán estas cuatro actividades:
  • ¿Qué es lo que hacemos cuando tenemos hambre? Comer.
  • ¿Qué es lo que hacemos cuando tenemos sueño? Dormir.
  • ¿Qué ocurre cuando tenemos miedo, nos vemos acorralados o vemos peligrar nuestra integridad o vida? Nos defendemos.
  • ¿Cuál es la actividad que ejecutamos cuando nos vemos atraídos física y sexualmente por otra persona? Nos apareamos.

¿Sabes qué es lo que diferencia a un ser humano de un animal?
Ahora escribe 10 cosas que diferencian a un ser humano de un animal. Tienes 2 minutos…

Realmente para responder a esta pregunta no era necesario responder con 10 cosas, bastan sólo una… la ignorancia de la muerte y la vida es lo que diferencia a un ser humano de un animal.

Una cabra puede sentirse atraída por un poco de hierba mientras a su compañera la están sacrificando. Ella no pensará, quizá sea yo la siguiente, sino que sus sentidos se centrarán en disfrutar del puñado de hierba que le ofrece su matarife para atraerla. De manera similar, el croar de las ranas que busca satisfacer la necesidad biológica de aparearse, es lo que atrae a la serpiente hacia su presa. Ambas, cabra y rana, no son conscientes de la vida, ni que en breve les caerá encima la muerte.

¿Cuál debe ser la cualidad más grande que debe tener un ser humano que le diferencie de un animal?, o dicho de otro modo ¿Cuál es la cualidad de la que adolecen los animales y que les hace ignorar la muerte y la vida? Tienes 1 minuto para responder en la misma hoja…

Se dice que la diferencia que existe entre el ser humano y los animales es la inteligencia. Esto es correcto, pero deberíamos saber qué es la inteligencia o al menos decir de qué sirve ser inteligente.

Ser inteligente sólo sirve para indagar, o dicho de otro modo, sólo quien es capaz de indagar puede considerarse inteligente. Entonces, ¿cuál debe ser la cualidad más grande que debe tener un ser humano que se diferencia de un animal?, la de indagar.

¿De dónde he venido hasta llegar a esta vida y a dónde iré cuanto me marche?
¿Por qué estoy sometido a dificultades causadas mi mente, por los demás y por los acontecimientos que me rodean sin yo esperarlo?

Si analizamos estas preguntas y las posibles respuestas, todas tienen un denominador común. Cuando hablamos de sufrimientos, siempre antes existe algún tipo de anhelo o deseo, que, o bien ha sido satisfecho mediante el disfrute, pero que ha terminado. Como cuando a alguien le toca la lotería, que inicialmente está sumamente contento, pero cuando se le acaba el dinero, sólo está rodeado de cosas innecesarias y se ve aún más pobre de lo que era, ya que ha adquirido muchos compromisos para mantener lo adquirido y ningún recurso para llevarlo a cabo. A esto lo ricos con muchas posesiones lo llaman “falta de liquidez”. O bien el anhelo o deseo no ha sido satisfecho, como el caso de los eternos opositores que nunca consiguen su objetivo de sacar una plaza de funcionario del estado. Todas estas cosas realmente son temporales. El pobre que se hizo rico y pasó al estatus de pobre hombre. El eterno opositor que finalmente desiste de ser funcionario y encuentra un trabajo que le aporta más satisfacción.

La felicidad y la aflicción cuando se observan desde una perspectiva material, sólo es eso, felicidad y aflicción material y por ende temporal.
De esta manera los seres humanos, cuando viven en la sociedad y han formado una familia, pueden clasificarse en dos tipos:
  • Los Grhamedhi, quienes se encuentran atados a los asuntos familiares, a la sociedad, a la nación, a la comunidad o a la humanidad. Y desde esta perspectiva no son diferentes a la cabra que busca satisfacer su estómago con la hierba que le ofrece el matarife. Sólo busca el comer, dormir, defenderse y aparearse, sin pensar o indagar acerca de quién es en realidad, para qué está vivo y si existe algo trascendental a su felicidad o aflicción temporal.
  • Y el Grhastha, quien vive la vida haciéndose las preguntas correctas en pos de una vida espiritual y trascendental. Un indagador experto, y por lo tanto inteligente que se hace las siguientes preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿quiénes son el resto de entidades vivientes?, ¿Quién o Qué es el Origen y fuente de lo material y lo trascendental?, ¿cómo nos relacionamos entre nosotros?.

La finalidad de la vida humana es conocer que no somos este cuerpo, que somos un alma individual diferente a nuestro cuerpo, nuestra mente o a la concepción que tenemos de nosotros mismos. Conocer que igual que yo hay millones de almas individuales como nosotros. Conocer que hay un Alma Suprema, de la que somos partes integrales y fragmentarias, de la que dependemos, pero con respecto a la cual olvidamos el nexo o relación que nos unía. 

Una vez somos conscientes de esto, progresamos en nuestra vida cuando iniciamos el proceso de vinculación con ese Alma Suprema, y a esto se le llama Yoga o Proceso de Conciencia de Dios, Proceso de Conciencia de Krisna. Esa es la meta de la vida, muy diferente a la meta que tiene la cabra, que tras comerse la hierba será sacrificada.

Muchas gracias.

Vuestro sirviente, Dandava Das.


Nota: Recomiendo leer “La Ciencia de la Autorrealización” de donde han salido muchas de estas reflexiones. Aquí os dejo el enlace: http://vedabase.com/es/ssr

lunes, 5 de mayo de 2014

LA PRACTICIDAD EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS

¡Cuánto necesitamos los unos de los otros!.

Pensar que voy por libre y que en realidad no necesito nada de nadie, es la mayor de las necedades, el mayor de los autoengaños en el que uno puede incurrir. Porque, ¿a caso sólo por mi voluntad puedo comprar el pan sin que el panadero se haya levantado a poner en funcionamiento la tahona a las 3 de la mañana?, o ¿a caso puedo vestir a la última moda y lucir mis encantos sin  que haya otras personas que fabriquen telas y confeccionen los vestidos que más tarde llevaré?.

Irremediablemente nos vemos todos incluidos en una cadena de favores, de causas y de efectos, donde todos necesitamos de todos y dónde tan sólo unos pocos se dedican a ayudar a los demás. Así surgen organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, de índole social, religiosas o laicas que elaboran programas de cooperación para ayudar a sufragar las necesidades más básicas de los "desheredados" de esta sociedad. ¿Pero cuál es la motivación última de esa cooperación, de esa ayuda "altruista o desinteresada"?.
  • Habrá quienes lo hagan por facilitar la vida y cubrir las necesidades básicas a los demás.
  • Habrá quienes lo hagan para los que están en peligro de exclusión social, o que los que ya han sido excluidos de la sociedad puedan reintegrarse a ella.
  • Habrá quienes lo hagan para que no haya personas que mueran de hambre.
  • Habrá quienes lo hagan para cumplir con los proyectos y programas anuales que les permitan seguir recibiendo fondos gubernamentales.
  • Hay quienes buscan adeptos para la causa.
  • Habrá quienes simplemente lo hagan para sentirse bien consigo mismos, etc.

Pero hay una serie de realidades que se pueden escapar a la comprensión de tan altruista misión:
  • Todos vamos a morir, sea de hambre, sea de enfermedad, sea de viejos. Por lo que todo esfuerzo que esté motivado en las anteriores, finalmente nos llevará a la frustración.
  • Devolver a los excluidos de la sociedad a una sociedad que es precisamente la que les ha excluido es un poco contradictorio, en tanto en cuando no cambiemos esa sociedad.
  • Hacer las cosas sólo por sentirnos bien, es como las estaciones de la primavera, verano, otoño e invierno, que aparecen y desaparecen a su debido tiempo. Un proyecto de satisfacción personal está bien, pero cuando cambia la motivación, ¿qué pasa con los que nos necesitan?, es que a caso nos han dejado de necesitar. Así hay quien se plantea esto como un periodo para ser más conscientes, pero ¿de qué sirve ser conscientes temporalmente si finalmente dejaremos de serlo?.
Si queremos que nuestras acciones no caigan en saco roto, hemos de focalizar nuestra inteligencia a fin de dirigir de manera práctica nuestras acciones. Cambiar la dimensión de nuestras actividades, de meramente temporales a una dimensión atemporal o eterna. Y aquí la dimensión espiritual se hace evidente.

Para focalizar nuestra inteligencia, necesitamos verdadero conocimiento. Para adquirir el verdadero conocimiento hemos de preguntarnos acerca de 4 cuestiones:
  1. ¿Quién soy yo?
  2. ¿Quien es el prójimo?, y no sólo nuestros prójimos de dos patas.
  3. ¿Quién es Dios?
  4. ¿Cómo podemos y vamos a interactuar entre nosotros?
Conforme voy respondiendo a estas preguntas me voy haciendo inteligente, y hacerse inteligente simplemente supone saber que "Al verter agua en la raíz de un árbol, se satisfacen sin mayor esfuerzo el tronco, las ramas y los tallos", así como cuando se lleva alimento al estómago automáticamente todo el cuerpo se nutre, y no solamente el propio estómago.

La clave de una correcta relación con nosotros y con los demás, y por ende, la fórmula para el éxito en cualquier empresa que emprendamos es verter agua en la raíz. La raíz más importante que tenemos es el alma, y esta raíz proviene de la principal y más importante, el Alma Suprema, Dios.
Así, cuando nos centramos en nuestra relación con Dios, de manera automática quedan satisfechas el resto de relaciones; la que tenemos con nosotros mismos y la que tenemos con los demás. Cuando encontramos nuestra auténtica identidad y la Dependencia Primigenia que tenemos todos con Dios nos ocupamos en esa relación. Y en esta relación encontramos la auténtica dimensión a nuestras actividades por medio de la inteligencia, una Inteligencia Espiritualizada, una Inteligencia Avanzada y atemporal. Así no cometeremos el error de dar pan al que tiene sed, o agua al que pide amor. Cambiaremos la sociedad antes de reinsertar a la misma a los desheredados de la tierra, y no buscaremos librar de la muerte al hambriento sirviéndole la carne que un animal que previamente ha sido sacrificado para tal fin.

La clave del éxito se encuentra en un libro muy antigüo de la India llamado Srmad Bhagavatam, donde en su Canto Cuarto, Capítulo 31, verso 14 se dice:


yathā taror mūla-niṣecanena

tṛpyanti tat-skandha-bhujopaśākhāḥ

prāṇopahārāc ca yathendriyāṇāṁ

tathaiva sarvārhaṇam acyutejyā

"Del mismo modo que cuando se riega la raíz de un árbol, todas sus partes, desde el tronco y las ramas hasta las hojas, se llenan de energía, y del mismo modo que cuando el estómago recibe alimentos, todos los sentidos y miembros del cuerpo se fortalecen, la adoración que se ofrece a la Suprema Personalidad de Dios mediante el servicio devocional deja inmediatamente satisfechos a los semidioses, que son partes de esa Personalidad Suprema."

Muchas gracias.