martes, 21 de mayo de 2013

LA META SUPREMA


En el Bhagavad Gita Capítulo 9, verso 18 Krisna le dice a Arjuna:

gatir bhartā prabhuḥ sākṣī
nivāsaḥ śaraṇaṁ suhṛt
prabhavaḥ pralayaḥ sthānaṁ
nidhānaṁ bījam avyayam

"Yo soy la meta, el sustentador, el amo, el testigo, la morada, el refugio y el amigo más querido. Yo soy la creación y la aniquilación, la base de todo, el lugar de descanso y la simiente eterna".

Cuando buscamos el sentido de nuestra vida estamos buscando la meta de nuestra vida. ¿Cuál es la meta de nuestra vida? Se dice que cada persona tiene una meta, por lo que hay tantas metas como personas, y por ello hay tantos sentidos a la vida como personas.

La palabra persona proviene del latín "persona – ae", que significa máscara usada por un personaje por una obra teatral, que a su vez proviene del etrusco "phersus", y del griego "próspora", máscara. Por lo que se hace referencia a la cáscara, a la envoltura de una realidad. En sánscrito y dentro de la Filosofía Samkhya, enseñada por Kapila Muni, "Purusha" significa persona también, pero hace referencia al alma, no a la envoltura del alma.
Así, en los sentidos latino, etrusco y griego se hace referencia a las condiciones psicofísicas del individuo, mientras que en sánscrito se hace referencia a lo inmutable del individuo, lo que hay tras la máscara.

Las condiciones psicofísicas son la causa de la diversidad, mientras que el alma es la causa de lo que hay de inmutable y eterno en nosotros.

Cuando la meta la observamos desde la condición psicofísica, ésta a lo largo de nuestra vida cambia. De niños todos queremos ser futbolista, bombero, superhéroe, etc; de jóvenes físico, químico, abogado; de más adultos ser padres y tener un trabajo estable; de jubilado tener nietos, disfrutar de ellos, no morir pronto y viajar todo lo que pueda con en Inmerso. Y por encima de todo, ser felices. Todas estas metas varían a lo largo del tiempo.

Cuando la meta la observamos desde lo eterno, desde el alma, nuestro destino es lo espiritual. Es decir, Dios. No hay variación. No son diferentes metas. Es una sola a lo largo de toda la vida. Existe una diferencia cuantitativa y cualitativa con las anteriores.

En la búsqueda de nuestra meta particular, hacemos gran acopio de conocimiento. Intentamos indagar acerca de la verdad, para no errar y alcanzar nuestra meta. Igual que en un partido de fútbol los jugadores indagan acerca de la mejor estrategia a seguir para alcanzar la meta (Goal), bajo la dirección y supervisión del entrenador.

La palabra Gatih del verso, es muy significativa, pues es la primera y más importante. Significa meta.

Krisna dice en este verso que Él es la meta, no una meta, sino la Meta. La única meta. No hay otra meta más que esa. No deja lugar a dudas, Krisna es la Meta Suprema, la conclusión final de todo conocimiento. A poco que uno sea inteligente deducirá entonces que cualquier conocimiento que no lleve a esa meta es simplemente una pérdida de tiempo, un enredo. Como cuando los jugadores de fútbol se pelean en el campo y al final se convierte todo en una batalla campal, perdiéndose la finalidad del partido, meter gol (goal - meta).

El conocimiento más confidencial de todos es que Krisna es la meta, y que la meta solo se alcanza mediante la dedicación completa a ese propósito. A esa dedicación se le denomina Servicio Devocional o Bhakti Yoga.

Mediante este servicio devocional uno puede entender a la perfección cómo funcionan las diferentes energías del Señor. Dios es el Energético y es fuente de toda energía, Él es Hare. En el Maha Mantra Hare Krisna: "Hare Krisna, Hare Krisna, Krisna, Krisna, Hare, Hare; Hare Rama, Hare Rama, Rama, Rama, Hare, Hare", Hare es la invocación a la energía Divina, Krisna significa el Supremamente Atractivo y Rama, que es otro nombre de Dios hace referencia a que Dios, Krisna, es la fuente de toda la energía. De esta manera, una parte de la energía de Dios (Energía inferior) se manifiesta en el mundo material; otra parte (Energía Superior) se manifiesta en el mundo espiritual, y otra (Energía marginal) manifiesta a las entidades vivientes, las almas, que sirven a cualquiera de las dos energías anteriores.

Cuando la entidad viviente sirve a la energía material se dice que se encuentra en estado condicionado, al estar bajo el influjo de Maya (ilusión). Cuando la entidad viviente sirve a la Energía Espiritual, se dice que se encuentra en estado liberado, estando bajo el influjo de Yoga Maya, la potencia de atracción de Krisna.

Nosotros pertenecemos a la primera categoría, a la de almas condicionadas, pues nos encontramos en el mundo material.

Es un hecho que un insecto que se encuentra enredado en una tela de araña, por si mismo no puede escapar. Cuanto más interactúa con la seda de la tela de araña, más se impregna de la sustancia viscosa y adherente. Similarmente, el mundo material es bello como la seda, pero pegajoso como el más pegajoso material adherente. Sólo por intervención de alguien que no se encuentra atrapado, uno puede salir del enredo.

En el Srimad Bhagavatam 1.5.28 y siguientes, Narada Muni explica cómo de niño, estuvo sirviendo a unos sabios que eran grandes almas iluminadas, y comía los remanentes de su comida. En ese servicio a los devotos puros de Dios, quienes se encontraban absortos en cantar las Glorias del Señor Hari, las coberturas de las modalidades de la pasión y la ignorancia se disolvieron:

itthaṁ śarat-prāvṛṣikāv ṛtū harer
viśṛṇvato me 'nusavaṁ yaśo 'malam
saṅkīrtyamānaṁ munibhir mahātmabhir
bhaktiḥ pravṛttātma-rajas-tamopahā
Srimad Bhagavatam 1.5.28

"Así pues, durante dos estaciones - la estación lluviosa y el otoño - , tuve la oportunidad de oír a esos sabios de gran alma cantar constantemente las inmaculadas glorias del Señor Hari. Cuando el flujo de mi servicio devocional comenzó a manar, las coberturas de las modalidades de la pasión y la ignorancia se disolvieron".

De la misma manera que un río fluye en dirección al mar sin que nada lo detenga, el Servicio devocional fluye por la asociación con personas dedicadas por entero a Dios, con devotos puros de Dios. Es decir, que se llega a la meta última, el Amor Puro por Krisna, por la Suprema Personalidad de Dios.

Así como alguien entra en una perfumería y al salir huele a perfume, pues por el contacto con las sustancias perfumadas sus ropas han adquirido ese aroma. Por el contacto con un devoto puro, por medio de la asociación con él y el servicio prestado a él, perderemos el olor original que traíamos y adquiriremos el aroma trascendental que de Él emana.

Las claves para la correcta asociación y servicio a un devoto puro las da el mismo Narada Muni en el verso 29:

tasyaivaṁ me 'nuraktasya
praśritasya hatainasaḥ
śraddadhānasya bālasya
dāntasyānucarasya ca

"Yo estaba muy apegado a esos sabios, tenía un comportamiento sencillo, y todos mis pecados fueron erradicados en el servicio a ellos. En mi corazón, yo tenía una gran fe en ellos. Yo había subyugado los sentidos, y con la mente y el cuerpo estaba siguiendo a los sabios estrictamente".

Bhaktivedanta Swami Prabhupada en el significado a este verso dice que los requisitos que debe cumplir un candidato a elevarse a una posición pura, y así obtener el éxito incluso en esta vida son:
  • Buscar siempre la asociación con devotos puros.
  • No dejarse desencaminar por pseudodevotos.
  • Ser sencillo y dócil para recibir las instrucciones de un devoto puro


¿Cómo sabemos quién es un devoto puro?

Sirla Prabhupada dice que: "Un devoto puro es un alma completamente entregada a la Personalidad de Dios. Él sabe que la Personalidad de Dios es el propietario supremo, y que todos los demás seres son Sus servidores".

Conociendo los rasgos de devoto puro, podemos entregarnos a él, ¿cómo?

En el Bhagavad Gita 4.34 Krisna le dice a Arjuna:

tad viddhi praṇipātena
paripraśnena sevayā
upadekṣyanti te jñānaṁ
jñāninas tattva-darśinaḥ

"Tan sólo trata de aprender la verdad acudiendo a un maestro espiritual. Hazle preguntas de un modo sumiso y préstale servicio. Las almas autorrealizadas pueden impartirte conocimiento, porque han visto la verdad".

¿Y cuál es la verdad?, que la Personalidad de Dios es el Propietario Supremo y que los demás seres somos sus servidores.

bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ
sarva-loka-maheśvaram
suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ
jñātvā māṁ śāntim ṛcchati

"Una persona que tiene plena conciencia de Mí, que Me conoce como el beneficiario último de todos los sacrificios y austeridades, como el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y como el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, se libra de los tormentos de los sufrimientos materiales y encuentra la paz".

Bhagavad Gita 5.29

El devoto puro instruye acerca de esta materia tan confidencial, porque es la materia instruida por la propia Personalidad de Dios, la materia instruida a Arjuna en el Bhagavad Gita por Krisna. De esta manera puede uno alcanzar la meta de su vida, Krisna.

miércoles, 10 de abril de 2013

LA FÓRMULA PARA LA PAZ

Bhaktivedanta Swami Prabhupada en una ocasión, cuando le preguntaron sobre la razón por la que existe violencia y guerra en el mundo, dijo que el origen se encontraba en la lucha que las entidades vivientes mantienen por arrebatar la propiedad ajena. Ese es el verdadero motivo por el que existe la violencia y la guerra en este mundo.

Los tiempos en los que vivimos, son muy complejos, llenos de hipocresía y de ira. Estas son las características de la era de Kali, cuarta era de un conjunto de cuatro, con una duración de 432.000 años o 1200 años de los semidioses, conforme se establece en el Srimad Bhagavatam (3.11.19):

catvāri trī
ṇi dve caikaṁ
k
ṛtādiṣu yathā-kramam
sa
ṅkhyātāni sahasrāṇi
dvi-gu
ṇāni śatāni ca

"La duración del milenio de Satya equivale a 4.800 años de los semidioses; la duración del milenio de Tretā equivale a 3.600 años de los semidioses; la duración del milenio de Dvāpara equivale a 2.400 años; y la del milenio de Kali es de 1.200 años de los semidioses."

Cada entidad viviente tiene asignada para su sustento una cuota, una cuota de alimento, de aire, de agua, de trabajo, de explotación del medio y recursos que le rodean. Pero las entidades vivientes no nos conformamos con nuestra cuota, y deseamos abarcar más de la que nos corresponde en un ejercicio de expansión de "nuestra soberanía" por las cuotas de otros. Esa es la razón de las guerras, del hambre y las calamidades sociales y materiales, pues la abundancia de unos es la escasez de otros.

Cuando creemos que tenemos derecho a esto o a aquello, es porque entendemos que somos propietarios de aquello que creemos podemos abarcar, buscando poner los objetos que ansiamos a nuestro servicio y así servirnos a nosotros mismos. Esto lo hacemos bajo la ilusión de la energía de "maya", quien nos hace enseñorearnos y ambicionar los resultados y frutos de las acciones que realizamos. Y así decimos: "yo soy y esto es mío". Pero todo esto no es más que el cautiverio y la esclavitud del ego falso, quien domina nuestra alma, manteniéndola encadenada a la materia. Motivo de sufrimiento y por lo tanto de la ausencia de paz en nuestro corazón.

Vivimos en un continuo estado maniaco-depresivo, donde a cada nueva solución le sobreviene una decepción, simplemente porque lo que nos ilusiona es temporal, y como temporal que es se encuentra sometido al ciclo de aparición, mantenimiento y desaparición.
Por muy alto que arrojemos una piedra, ésta irremediablemente siempre volverá a caer. Pues esa es la naturaleza del mundo material.

El Bhagavad Gita trata principalmente de cinco temas a lo largo de sus dieciocho capítulos:

· Ishavara o la Suprema Personalidad de Dios quien es tam īśvarāṇāṁ paramaṁ maheśvaram (Śvetāśvatara Up. 6.7).
· Prakrti o la Naturaleza Material.
· Jiva o el alma individual.
· Karma o la Actividad.
· Kala o el Tiempo.
La compresión del Alma Suprema o Dios, la comprensión de la naturaleza material (Naturaleza inferior), la comprensión del alma o Jiva (energía marginal), la comprensión de la actividad material y la comprensión de cómo afecta el factor tiempo.

Al hilo de lo anterior, en el Capítulo 5, verso 29 del Bhagavad Gita, Krisna le enseña a Arjuna cuál es la fórmula para la paz:

bhoktāra
ṁ yajña-tapasāṁ
sarva-loka-maheśvaram
suh
ṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ
jñātvā mā
ṁ śāntim ṛcchati

"Una persona que tiene plena conciencia de Mí, que Me conoce como el beneficiario último de todos los sacrificios y austeridades, como el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y como el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, se libra de los tormentos de los sufrimientos materiales y encuentra la paz".

Eso se traduce en:

· Reconocer que nosotros no somos lo más grande que existe, sino que somos partes integrales de lo que realmente existe y que eso, Dios, es lo más grande de lo grande.
· Que como partes integrales de lo que existe, tenemos asignada una cuota de participación en la explotación de los recursos.
· Que esa explotación de los recursos se encuentra bajo el sistema de usufructo, y no bajo la denominación de propiedad. Cuestión que nos recuerda constantemente Kala (tiempo), ya que todo aparece, se conserva por un tiempo y desaparece en su debido momento.
· Que aquello que podemos usar, no se debe a nuestros propios méritos, sino a que, el dueño real de todo es Dios, quien es el propietario último de lo que existe. Y quien es Absoluto, es decir, Él es la riqueza, siendo plenamente rico. él es la opulencia, siendo plenamente opulento. Él es la belleza, siendo plenamente bello. Él es la renuncia, siendo plenamente renunciante, etc. Por lo que no hay nadie que tenga estas cualidades en un grado mayor al suyo.
· Que cuando entendemos y practicamos lo anterior, podemos cohabitar en equilibrio, respeto y paz con el resto de entidades vivientes, quienes participan de su cuota, no existiendo injerencias en la "propiedad" ajena. Así todos alcanzamos la paz y vivimos en paz.
La paz colectiva es producto de la paz individual. Y uno se vuelve pacífico cuando comprende cual es su verdadera posición en este mundo. Esta posición no es la de servirse a uno mismo, sino la de servir.

Cuando era niño un sacerdote me contó un ejemplo que ilustraba la diferencia entre el cielo y el infierno, es definitiva, entre el amor y el desamor.
Me dijo que el infierno se asemejaba a un gran convite, donde en una gran mesa alargada se sentaba la gente unos frente a otros a comer cuanto desearan, pero que tan sólo podían comer con cubiertos el doble de largos de su estatura. Así, intentando cada uno llevarse  a la boca los manjares, la comida siempre se quedaba fuera de su alcance.
El cielo era un banquete que tenía las mismas reglas, sólo que en este caso cada comensal daba de comer al que tenía en frente, y así todos quedaban satisfechos y felices.

Mis reverencias.

Nityasevaka Dasa.